Relato Breve escrito por : Merche Postigo

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Como!!

Luis, hombre metódico donde los haya, decidió cambiar de vida y de vivienda. Llego a la nueva vivienda la tarde de Pascua. Una vez en el rellano de la escalera apareció su vecino de enfrente con una pala y un pico en la mano. Luis, miro a su vecino asombrado. Su vecino sin dejar espacio a las preguntas comenzó a hablar.

–          Buenas tardes, usted debe de ser el nuevo inquilino de Don Hilario ¿no?

–          Pues sí, soy Don Luis Robles de Almeida. Me instalo hoy en la casa de Don Hilario, como usted bien dice. Perdón, quizás ayudaría a mejorar la conversación, si me dice su nombre.

–          Ah sí, sí, perdón, me olvide presentarme, estoy algo nervioso. Me llamo Pedro y vivo en la puerta de enfrente.

–          Pedro ¿puedo preguntarle algo?

–          Por supuesto

–          ¿A qué se debe que usted lleve en sus manos un pico y una pala?

A trabajar!

–          Le esperaba para empezar a picar la pared del salón.

–          ¿Cómo?  ¿Está usted loco?

–          Sabía que sería difícil de entender, se lo explicare mejor, es muy sencillo.

–          Ni muy sencillo, ni leches, que no voy a permitir que tire usted mi pared. –  Pero si no nos conocemos de nada, como vamos a compartir el salón!.  Además ¿dónde piensa tirar todos los escombros?.

–          Ahí quería llegar yo!, a lo de los escombros. Mi primo se los llevara, tiene una escombrera, sabe?. No tiene que preocuparse de nada.

–          ¿Pero qué motivo tiene para querer tirar la pared?

–          Digamos que es para mejorar la visión.

Luis respiro profundamente, le costaba contener la transpiración y a través de la camisa se le empezaban a notar pequeñas manchas de sudor. Dio la espalda a Pedro y se acerco a la puerta de entrada de su casa. Casi no podía controlar el temblor en sus manos cuando intento introducir la llave en la cerradura. Mientras, Pedro continuaba con su discurso

–          Eso, abra la puerta y empezamos ya mismo..

–           Me importa un carajo que usted quiera mejorar su visión, yo no pienso compartir mi salón con un loco como usted.

–          Pero que bien habla usted! Lo vamos a pasar en grande viendo los partidos de futbol o las películas de los sábados!

Luis totalmente desolado,  perdió la compostura, dio un giro brusco y cerro de golpe la puerta, dejando a Pedro con el pico y la pala en el descansillo.

Al entrar en la casa, descargo su equipaje en el recibidor y se acerco al salón para descansar del mal rato. Cuando atravesó la puerta se sorprendió tanto que se quedo mudo por unos segundos. La mujer de Pedro y Pedro muy sonrientes, le estaban esperando en SU salón, con una bandeja de canapés en la mesita baja y con el sofá listo para ver el partido Madrid-Barsa que empezaba a las siete.

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