Relato Breve escrito por : Merche Postigo

—————————————————————–

Pintura de Isabel Wallis -¿Que hago?

La Joven del pijama de nubes, odia los lunes, los días nublados y despertarse de noche. Hoy, es lunes, son las siete de la mañana y el despertador no deja de sonar. La joven del pijama de nubes abre los ojos y mira hacia la ventana. Esta oscuro fuera, las luces de la ciudad aún iluminan la habitación, y llueve. La joven había decidido borrar los lunes de su calendario, estira la mano con rabia, apaga la alarma y se acomoda.

Solo ha pasado una hora desde que la joven del pijama de nubes había vuelto a dormirse. El sonido del teléfono tronó por toda la casa como una tormenta de rayos. La joven levantó la cabeza, contrariada apartó con los pies la colcha y saltó al suelo. Al llegar al salón el móvil se silenció. Lo agarró con gesto brusco, lo apretó con su mano y volvió al refugio de su habitación.

Dio un par de golpes en la almohada la dejó lista para ser usada de nuevo. Se colocó de costado, aún giró un par de veces, bostezó y cerró los ojos fuerte muy fuerte. El teléfono la sobresaltó de nuevo.

  • ¡Dígame! – Dijo con rabia.
  • Ah… si…, hola Enrique,
  • Si. ¡por supuesto que estoy en casa! –La joven del pijama de nubes, apartó el teléfono del rostro, elevó la mirada al techo, cerró los ojos con fuerza y comenzó a gesticular con las manos.
  • ¡Que si hombre…. que tienes toda la razón! –contestó con mucho escepticismo y colgó el teléfono.

Aún era lunes, llovía y no eran más que las nueve de la mañana. “Que fastidio”, dijo mientras se enfundaba en su albornoz y lo anudaba por la cintura. “Al menos podré desayunar tranquila” se dijo a si misma al tiempo que encendía la luz de la cocina. Extrajo de la nevera la única naranja que le quedaba, algo seca y amarillenta. Mientras la exprimía, sintió el ruido del timbre del intercomunicador de la calle. Soltó la naranja enfadada, corrió por el pasillo y descolgó el auricular.

  • Si, ¿quien es?
  • Soy tu madre
  • ¡Mama! ¿Qué hace aquí?
  • No coges el teléfono.
  • Lo he apagado.
  • Pues, por eso he venido. –Dijo la madre -¡Abre la puerta!

La joven del pijama de nubes, pulsó el interruptor y con desgana esperó a que su madre apareciese en el rellano. No le estaba resultando fácil cumplir con su deseo. Todos se habían empeñado en recordarle que los lunes existían.

Su madre la abrazó y ella se abandono al abrazo con flacidez.

  • ¿Ha pasado algo?  –Preguntó la joven del pijama de nubes.
  • Cariño…. es que como anoche te pusiste tan ..…. pues yo …
  • Si claro, ¡anoche era domingo!, y ahora quiero……
  • Pero no puedes seguir con esta estupidez. –Le dijo la madre quejosa-

La joven decidió no escuchar a su madre y terminar con el desayuno. “No es lógico esto que haces” “Necesitas ayuda” “! Todos los días de la semana son importantes!”. Insistía su madre ..

–       ¿No me escuchas? –gritó la madre.

–       Si mama, yo me vuelvo a la cama. Cierra cuando te marches.

La madre de la joven del pijama de nubes siguió con la mirada a su hija. Era todo tan absurdo -pensó. “¿Cuando comenzó esta incomprensible locura?”  Lo había intentado todo, los mejores colegios, las amistades seleccionadas, los novios  …. , pero nada sirvió. “La niña era rara”, “La niña tenía un problema” –Cuantas veces había tenido que escucharlo en boca de todos. Miró a su hija mientras se acostaba, la vio cerrar los ojos con fuerza, queriendo atraer el sueño. “Siempre quiso eliminar el lunes, alejarlo de su particular calendario” Pensó la madre.

La joven del pijama de nubes escuchó a su madre despedirse, cuando oyó el ruido de la puerta cerró los ojos con más fuerza y esperó al marte

—————————————————–

Otros relatos relacionados :

El hombre con capa negra de Merche Postigo

   Hombre con capa negra

 

___________________________________

Anuncios