Micro Relato escrito por : Pepe Marquina

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Verano. Son las 5,05 horas de la mañana. Es de noche. La temperatura es magnífica.

El locutor de la radio saluda a sus oyentes. Nos desea una feliz jornada y nos brinda optimismo a raudales.

Suena la música pero da paso a la primera llamada del programa. Saluda al oyente pero lo que se oye es un perro que ladra con más ilusión que los gallos mañaneros.

– Hola buenos días. Magníficos ladridos para comenzar la mañana. ¿Nos puede decir cómo se llama? -dice el locutor.

– Hijo de puta, -responde el oyente.

El locutor se queda de piedra. Un breve silencio recorre la emisora y le siguen unos compases musicales. Pasados veinte segundos, el locutor reinicia la conversación:

– ¿Con quién estoy hablando, por favor? -insiste el locutor.

– Con el vecino del hijo de puta, -contesta raudo el oyente.

Una nueva ráfaga musical rompe el silencio para desterrar la tensión que se ha originado a tan temprana hora en un programa tan fresco y agradable.

Pasados unos segundos, el locutor, impresionado por la rotundidad de las contestaciones de su primer oyente que ha marcado el teléfono, le hace la siguiente pregunta:

– ¿A quién le atribuye nombre tan sonoro y poco original?

– Al perro de mi vecino, -contesta el oyente entre los impertinentes ladridos que ayudan a despertar a la audiencia a tan tempranas horas.

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