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En realidad la Gloria que yo busco es la misma que buscaba hace muchos años.

La Gloria es una muchacha con la que compartía pupitre en mis primeros años de escuela.

Hacía de todo para conquistarla, pero nunca obtenía éxito. Según pasaron los años me esforcé por leer muy bien y tomar huevos crudos para que mi tono de voz la volviera loca. No fue suficiente.

Años después, comencé a escribir y leerle mis primeros poemas. No entendía la poesía.

Pasé a la prosa. Abandoné los sonetos y entré en el mundo de las novelas. Kilos y más kilos de páginas y más páginas en busca de la Gloria. Ni con esas.

Ese es el motivo de mi escritura. Seducir a la Gloria. Pero no es fácil.

Suelto escrito por Pepe Marquina

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