Micro Relato escrito por : Pepe Marquina

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Los hijos a veces hacen unas preguntas que yo se las haría al mejor profesor.

El otro día, sin aparente motivo, mi hijo me dijo lo siguiente:

¿Cómo es posible que si voy a una librería y cojo un libro de Vargas Llosa, “La orgía perpetua” por ejemplo, y me dispongo a salir por la puerta, empiezan todas las sirenas a funcionar y los empleados se me arrojan a la yugular por el simple hecho de no pasar por la caja?

¿Cómo es posible que si descargo en mi ordenador el mismo libro que pretendía llevarme de la librería, no pasa nada?

Después de ambas preguntas mi hijo pretendía que le contestara sin que me cambiara la cara, con objetividad, sin nervios palpables, sin bajar la guardia, sin despeinarme, disimulando mi estupefacción, y como si fuera una vulgar pregunta de geografía.

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