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Cada país tiene sus peculiaridades.

Constantemente se les está comparando.

Unas veces por la educación, otras por la calidad de vida, por la sanidad, otras por el bono alemán o la prima de riesgo, por el número de horas trabajadas cada día, e incluso por su grado de felicidad.

Pero lo curioso, que no se nos escapa a nadie, es el trato que se les proporciona a los ladrones. En todos los países hay ladrones, no entramos en número ni en calidad.

Por ejemplo en Oriente Medio los ladrones son amputados, en Islandia son imputados, y en España son diputados (o senadores).

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Micro Relato escrito por Pepe Marquina

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