Sueltos de : Pepe Marquina 

Íbamos de paseo. Llegamos al río y había que pasar el puente. El puente era muy largo. Desde el inicio vimos que venía un señor con un perro.

Comenzamos a mirar al perro y el perro nos miraba a nosotros. Seguimos avanzando.

Llegamos al centro del puente. Por alguna extraña razón nos detuvimos frente a ellos. El dueño hablaba por teléfono. El perro nos miraba a los dos de arriba abajo como si nos estuviera midiendo. Ella, muy lista, se fue escondiendo detrás de mí. Se diluyó. Al final el perro y yo nos quedamos frente a frente, sosteniendo las miradas. Sentimos una atracción injustificada el uno por el otro. Fue un reto entre desiguales.

Cuando el dueño dejó de hablar por teléfono y viendo el mano a mano que sosteníamos el perro y yo, en vez de seguir caminando se dispuso a quitarle la correa.

– Por favor, no lo suelte -le supliqué.

– Es que cuando no tiene la correa piensa mejor y es más decidido en sus acciones -me contestó.

Le imploré que no separara la correa del cuello del perro, pero no me hizo caso…

Estoy muy agradecido al doctor Lema y a todo su equipo. Gracias a su buena actuación las señales apenas son perceptibles.

Fin…

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