Sueltos de Pepe Marquina

Me ha llegado un correo. Me advierte que contiene un virus.

Pero consigo leer la primera frase sin tener que abrirlo.

“Escribir es estar más despierto de lo normal”.

Parece prometedor. Me arriesgo y lo abro.

Viene otra frase profunda. “No existe nada parecido a un lugar acogedor para escribir”. ¡Qué gran verdad!

El gusto por escribir es como un virus -digo yo-. No hay forma de hacerle desaparecer. Escribir se convierte en una necesidad, necesidad que nos hace felices. Si yo supiera que tú me lees me volvería loco.

El correo me advertía: contiene un virus. Es cierto, el virus de la escritura siempre está ahí, y que no desaparezca.

Fin…

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