Sueltos de Merche Postigo

La Moraleja

Aquella mañana mi destino era la parada de metro “casa del reloj”. Me gustaba el nombre y emprendí el camino con mucha excitación y algo de miedo. 

Cuando salí de la boca del metro, tuve una epifanía y lo comprendí. 

¿Por qué los futbolistas, que se hacen ricos, vuelven a sus barrios o a sus pueblos SOLO para recibir los homenajes de sus envidiosos conciudadanos?

Quizás porque saben que no tendrán que convivir nunca más con los olores a cocido, a colonia barata y a pobreza, porque la pobreza huele.

Quizás porque saben que volverán a sus Moralejas y disfrutarán de lo que pueden pagar sus nuevos y recién adquiridos millones. Millones ganados gracias a los ahorros de sus pobres convecinos que van al fútbol todos los domingos o todos los días de jugar. 

Aquella mañana, cuando volví a entrar en la parada del metro “casa del reloj” y el tren emprendió la marcha y le volvió la espalda a esa realidad, respiré aliviada porque no tenía que regresar.

Fin …

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