Sueltos de Pepe Marquina


La envidiaSiempre se ha definido la envidia como la alegría por el mal ajeno y la tristeza por el bien de los demás.

Triste definición pero real. Y peor ahora que llega la lotería de Navidad y le puede tocar al vecino.

Pero la envidia también se utiliza a veces como un estímulo. Yo tengo envidia de la gente que es feliz, es lo que más envidio en esta vida. Tengo envidia de la gente culta, de la gente que hace deporte, aunque triunfe. Tengo envidia de los profesores, cuyos alumnos se vuelven locos por ellos. Tengo envidia de los locutores de radio que nos hacen dependientes de la emisora. Tengo envidia de los que suben montañas y alcanzan otro nivel que los demás y no sólo de altura.

Como digo, la envidia puede ser un estímulo para los demás, cuando es sana y bien entendida (la mayoría de las veces).

Pero para terminar con fundamento quiero contar un chiste del humorista “El Roto” que dice así:
Un hombre le dice a su mujer: “Deberíamos cobrar a los pobres por darles envidia”.
“No cariño -contesta ella-, hay que ser generosos con los que menos tienen”.

Fin

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