Relato Breve escrito por Merche Postigo

Medea y el engaño

Ella ya había renunciado a ser feliz, pero cuando lo conoció, sintió que su vida retomaba aliento. Era una mujer adulta, quizás no la mejor mujer, pero tenía deseos, deseos de ser aceptada, tantos deseos de abandonar la soledad de los sábados encerrada en casa, sin nada que hacer, solo soñar y sin nadie con quien compartir sus sueños. Tenía tantas ganas de asistir acompañada al teatro y  de pasear del brazo de un hombre, que no lo dudó ni un segundo y se casó con ese extraño, ese hombre al que apenas conocía. Ese hombre serio, reservado, a veces brusco y algo arrogante. Pero ella se entregó a él, y le concedió su confianza y lo respetó. Y ella creyó ser feliz.

Por eso no desconfió de él cuando la llevó aparte y la encerró en la habitación. Ella, mujer simple, pensó que era una sorpresa. Y lo fue. Pero solo cuando vio el rostro enrojecido de su marido y escuchó las acusaciones infundadas salir de su boca, ella perdió la sonrisa y se quedó sin palabras, y no supo que decir, y se encogió como un ciempiés acorralado. Con la voz entrecortada por el miedo, intentó aclarar que no era cierto, que ella nunca le había engañado, que ella siempre lo había respetado. Y en el momento en que quiso decirle que lo amaba, él ya no la sentía. Tan seguro estaba de su acusación que no necesitó probarla. Cuando llegó la primera bofetada,  ya no supo defenderse y él continuó hasta que ella perdió el conocimiento y el marido.

Han pasado algunos meses y hoy esa mujer adulta, quizás no la mejor, ya no espera disculpas. Pasa tranquila las tardes de los sábados leyendo en el sofá, y por primera vez no tiene miedo de estar sola. Sorprendentemente descubrió la felicidad gracias a una mentira infundada.

corazon roto

Fin…

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