Relato breve escrito por Mary Carmen

Etcétbratpit-jovenera es un chulo. Lo digo así porque lo pienso, se cree el mejor cuando es un inútil de los pies a la cabeza. Es un blando, tal cual. Quiere que le dejemos pertenecer al grupo, como si ser de la banda fuese tan fácil. Yo se lo he repetido muchas veces:

– Eh, tú, Etc, que tú no eres como nosotros. No eres uno de los nuestros. No estás en la banda porque no nos da la gana y porque eres un pringao. Así de claro.

Yo no me corto un pelo. Se lo digo a la cara, que es un chulo y un blando. Siempre va diciendo por ahí que si es capaz de comerse tres hamburguesas dobles, que si el maestro a él no le castiga es porque le tiene miedo, que si él es capaz de sacarle una navaja al Rizos de 1º B, y así siempre. Por eso le llamamos Etcétera porque él no se calla nunca, porque es un chulo y siempre tiene que ser el que quede por encima y a mí me carga.

Todos los días con la misma pregunta:

Oye, tú, ¿qué tengo que hacer para ser de la banda? ¿eh?

Y yo con la misma respuesta:

–  Pues, chaval, tienes que pasar las pruebas que determinemos los tíos del consejo- eso del consejo lo inventé yo porque mi padre en casa siempre nos repite que si tiene una reunión del consejo, que si lo deciden los del consejo, que si se va a presidir el consejo. Se lo digo para que vea quién manda. Se lo digo así para darme importancia.

–  Ya… y ¿tú estás en ese consejo? ¡No me hagas reír!

Es que a mí me carga. No lo aguanto, por chulo y por cargante.

– Oye, Etc, ¿para qué quieres formar parte de nuestra banda? A ti se te da bien solo- le digo

Me importa una mierda tu banda y los pánfilos que estáis dentro si te digo la verdad. Pero tengo mis razones para querer estar dentro y punto.- va y me dice

– No será… qué será por la hermana del Rizos ¿no? –le pregunto sin medias tintas.

A ti, eso no te importa una mierda. Así que me vais diciendo tú y tus amigotes qué gilipollez de prueba tengo que hacer y listo.

Si es que no lo soporto. Mis amigos quieren que le vea las bragas a la de biología, que se cuele en el baño de las profesoras y le haga una foto. Pero, es un cobarde. No se atreve. Ya lo sé yo.

– Oye, Etc  ¿eres capaz de saltar de la ventana del tercero C a la de tercero B que está en frente? El Calambres en octavo saltó y no le pasó nada –le reto.

Pero, ¿tú de qué vas? Yo no me tiro desde un tercer piso ni loco ¡imbécil!

Lo que yo decía un cagao de mierda. Espero que no se le ocurra entrarle a la hermana del Rizos. La hermana del Rizos, una mocosa llorona y llena de granos toda la vida. Y ahora va y se pone como un queso. Antes su madre nos obligaba a mí y a su hermano a esperarla para ir a la escuela. Y ahora va y está buena. Pero, ahora está siempre con sus amigas  y rodeada de tipos chulos que son amigos del Rizos. Yo también soy amigo del Rizos, desde pequeños, pero ella nunca viene conmigo. Yo creo que me ve más en plan hermano y rollos de esos.

No entiendo por qué ahora todos miran al Etc de otra forma. Desde lo del de Educación Física. ¡No, si hasta le quieren aceptar sin pasar pruebas ni nada! Se cree muy chulo porque aflojó las barras de las espalderas, menuda caída la del profe y, ahora, está de baja. ¡Qué listo! Nos hemos quedado sin entrenamiento de fútbol y sin la competición.

– Etc, la has cagao, tío. –le grito cuando le veo pasar por delante del gimnasio-. Ahora estamos fuera del campeonato ¿me oyes?  Si te crees tan guay filtra un video de la mujer del director, ya sabes, o desnuda o en plena acción con el de matemáticas, tú verás.

Etc cuando me ve, se gira y viene derecho como una bala hacia mí, el muy gallito. No lo aguanto.

¿Sólo eso? ¡Vaya banda! Pero, no tenéis imaginación o qué– me dice.  Siento que se va creciendo a medida que se me acerca-. Me lo he pensado mejor y creo que ya es hora de que otro vaya controlando a la peña y el consejo ese ¿no?  Tú… ya no vales ni para eso.

Lo miro desafiante pero él no se achanta. Su desprecio me atraviesa.

¿Quieres ver algo realmente fuerte? Entonces,  mira… – me suelta en plena cara.

Me pone delante de mis narices el móvil. Veo la pantalla. No puedo apagarlo. Le oigo reír. No lo aguanto. Siguen las imágenes de la hermana del Rizos y de él, en el vestuario del gimnasio, revolcados por el suelo sin ropa. No quiero ver más. No puedo ver más. Es  un chulo que se tira a toda la que se le pone delante. No lo soporto. No me lo pienso dos veces y agarro su móvil  y lo lanzo con tanta rabia y puntería que hace diana en su ojo.

Me voy corriendo. Nunca he sentido un dolor así, dentro. Sigo corriendo. Esto sí que es bueno, no voy y empiezo a llorar. Me doy asco. Apenas puedo respirar, me asfixio. Sigo corriendo sin parar.

Qué extraño. Me duele. Lloro.

Me duele tanto que ni tan siquiera me consuela pensar que Etcétera seguirá siendo un chulo… Sí, un chulo, un chulo de mierda …¡tuerto!

adolescente-tristeFIN…

 

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