Suelto escrito por Pepe Marquina

Las fugas urbanas tienen su encanto por los obstáculos que te encuentras. Otra cosa es que la fuga esté protegida por una escolta. Eso es una mariconada.

A mí tampoco me gustan esas fugas. A pesar de haber alimentado twiters, blogs, tertulias, reportajes, cortos televisivos y una película que está a punto de rodarse.

A mí las fugas que me gustan son en la carretera. Sin testigos. Sólo la naturaleza. Donde el coche alcanza y desarrolla su máxima potencia. Donde los caballos del vehículo trotan al mismo tiempo.

La última que protagonice fue en una carretera nacional. Y había bastante tráfico. Fue después de pasar Guadalajara, dirección Barcelona. Aquello fue el crujir de dientes. Me siguió la Guardia Civil durante muchos kilómetros, hasta que les agoté la gasolina y se les fundieron los motores. Fue un cuerpo a cuerpo hasta que me dieron por imposible y me sentí vencedor.

No seamos hipócritas. ¿Quién no se ha fugado alguna vez y hemos dejado a la autoridad con la documentación en la mano? Mil veces.

Breve consejo: cuando comencemos la fuga, hay que creérsela. Hay que ser constantes, hundir el pie en el acelerador, vaciar el depósito y dejarse llevar.

Nunca hay que perder la esperanza.

Fin …

Anuncios