Suelto escrito por Pepe Marquina

Un buen día, Aureliano, el hombre de ademanes toscos y fuerza descomunal, cintura inabarcable y espalda sin fin, el hombre que cuando dormía asustaba a los niños que jugaban en la plaza con su respiración volcánica y sus ronquidos intermitentes, el hombre que cuando bostezaba despertaba a los pajarillos que dormían plácidamente en sus nidos, el hombre cuyas ventosidades marchitaban las flores, ese hombre quería ser alcalde de Malasuerte.

Aunque su padre, José Arcadio, lo intentara sin éxito en varias ocasiones, prometiendo traer al pueblo los nuevos y sorprendentes inventos que cada año le proporcionaban los gitanos, y persuadido con el empeño que Úrsula ejercía sobre él desde la sombra, no llegó nunca a conseguirlo; sin embargo, Aureliano, luchando contra los elementos desde su soledad, y a pecho descubierto, estaba dispuesto a empuñar las riendas del poder para transformar Malasuerte y que no la reconocieran ni los más viejos del entorno…

Fin…

Anuncios