Primer Relato de la serie “Contagios” Escrito por Victoria Alonso

parada de autobus

COGIÓ LA TUBERCULOSIS ESPERANDO EL AUTOBÚS.

Cuando le diagnosticaron la enfermedad no tuvo dudas. De repente comenzó a odiar vehementemente al chico de ojos vidriosos que le había tosido encima sin protección cuando se le acercó al entrar al autobús.

Estaba exasperada, iracunda la gente no tenía respeto por los demás. No se puede andar con un virus de este tipo cogiendo autobuses como si nada.

El portador de aquel virus contagioso tendría que pagar cara su osadía. Comenzó a obsesionarse con encontrarlo; ese pasó a ser su objetivo único y prioritario. No podía descansar perseguida por aquella obsesión y el agotamiento, producto de la enfermedad, la debilitaba de tal modo que apenas le dejaba un par de horas disponibles para sus pesquisas.

Volvía a la parada del autobús a la misma hora; pensando que él también volvería allí; que su encuentro no había sido casual, sino producto de un horario establecido. Pero se volvía a casa con las manos vacías y con el odio intacto, quizás algo más acrecentado cada día.

Dejó de ir a clase. No podía seguir con tanta actividad porque sus fuerzas le flaqueaban.

Por fin, después de probar bastantes días y de modificar un poco el horario, él apareció corriendo por la esquina para no perder el autobús. Se subió y ella detrás.

Esperó a que se bajara y lo siguió.

–      Oye, escucha, gilipollas, ¿sabes que me has contagiado la tuberculosis?

–      ¿Quién yo?- dijo abriendo mucho los ojos con bastante perplejidad.

–      Sí, tío, tú, ¿es que no sabes que la tienes?

–      No, bueno, no sé… la tuve hace mucho, pero…

Me lo quedé mirando. Sus ojos ya no eran tan vidriosos. Su miedo era una mezcla entre tristeza, rabia y desesperación.

–      Pero… no se puede ir por la calle contagiando estas cosas a la gente. ¿Por qué vas en autobús si sabes que puedes infectar a cualquiera?

–      Iba en el autobús para verte. Te vi un par de días y empezaste a gustarme. Necesitaba verte a diario y por eso adelanté un poco mi trayecto. Pensé que tenía gripe porque me subió la fiebre y me encontraba mal, pero luego… y ya no volví a verte.

–      ¿Qué? ¿Qué yo te gustaba?

Sí, me gustas; me parecías la chica más triste de la ciudad y me enamoré de ti; o eso creo. Nunca antes me había enamorado, así que, ¿QUÉ SE YO QUÉ ES EL AMOR O SI TE QUIERO O NO?.

Chica con perro en la parada de autobus

….

Continuara….

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