Suelto escrito por Pepe Marquina

Estos días la palabra que más escucho es tregua. Me encanta esa palabra, la pena es que no se cumpla. Estoy hablando del conflicto de Gaza.

En realidad esta palabra no es nueva. La utilizaba el gran humorista Gila. Cuando hablaba de la guerra simulaba cómo hablaban por teléfono entre los enemigos y qué buen entendimiento tenían.

“Es el enemigo?” -preguntaba Gila.

“Que digo yo que si le parece dejamos de disparar durante la siesta para poder dormir un buen rato”.

“Que digo yo que como sopla el viento podíamos descansar, porque si no se desvían las balas y no os dan. Y es que nos quedan pocas. Eso sí, las que se desvíen nos las traéis por favor, para tirároslas otra vez”.

“Que digo yo que podíamos ver el partido de fútbol. Sí, es el Real Madrid. Sí, claro, cuando termine el partido seguimos con la guerra. Sí, sí, por supuesto si hay prórroga esperamos a que termine. Incluso si hay penaltis”.

Se ponían de acuerdo para la tregua con la máxima facilidad, y por supuesto la respetaban. No como otros.

Fin…

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