Noveno Relato de la serie “Contagios” Escrito por Victor García Antón

Juan Genoves

Y ENTONCES NOS DIMOS CUENTA DE QUE FALTABA UNO. Al instante paramos la marcha como si fuéramos un único hombre. Nos contamos otra vez, desde el primero hasta el último, y seguía faltando uno. Cada cual miró el cogote del de delante y los puños del de detrás agarrados a la soga. Intentábamos descubrir quién fue el que abandonó la fila, pero no hubo manera de aclarar nada.  Así que continuamos la marcha, bien agarrados a la soga y pendientes del hombro del compañero.

En la tienda de las postales perdimos al segundo miembro. No supimos por qué, quizá para presentarse a unas oposiciones a notarías, cosas de familia.

  • ¡Os dije que no entráramos en la tienda de las postales! -Chilló el que cerraba la fila, que tenía muy mal despertar.

Pero al cruzar el parque de bomberos fueron otros dos los que desertaron. Del primero sólo supimos que llegó a ser concejal con los republicanos y el segundo, casi mejor que se fuera, porque no hacía otra cosa que ralentizar el grupo con sus visitas al baño.

A lo lejos aún parecíamos un grupo compacto, aunque debíamos separarnos más los unos de los otros para mantener la soga tensa y que la fila fuera recta.

Apenas nos quedaban fuerzas cuando llegamos a la estación. El que estaba detrás de mí se derrumbó como un rascacielos y comenzó a gritar que le gustaría tener un par de nietos. Solté la soga para sentarme a su lado y le asistí la frente. Pobrecillo. Aún pude ver al más joven, allí a lo lejos, echarse la soga al hombro y seguir adelante él solo. De nada le valió tanta determinación. COGIÓ LA TUBERCULOSIS ESPERANDO EL AUTOBÚS.

Richard Ster

 

Fin…