Yo creo que es verdad.

Parece ser que fue en una feria del libro. No me pregunten dónde.

Por lo visto en una de las casetas, normalmente reservada para escritores, se encontraba un perro dispuesto a firmar ejemplares del libro que había en el mostrador. Para ello tenía un cubo con tinta. Metiendo la patita, firmaba a golpe de sello propio.

Pues hete aquí que algunos lectores, algo melindrosos, protestaron por la presencia de tan fiel animal. Que ¿por qué protestaban? Pues porque decían que si no lo había escrito el libro, todos sabemos que un perro no sabe escribir un libro, bueno eso creemos, pues no debía firmar los ejemplares de ese libro.

Pero como hay gente para todo, otro lector, avispado él, les dijo que no siempre los que firman el libro que hay en el mostrador lo han escrito ellos.

El perro sonrió.

..perros y libros

Suelto escrito por Pepe Marquina

 

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