Suelto escrito por Pepe Marquina

Un joven vio a un mendigo. Le dio 100 dólares. El mendigo no se lo creía. ¿Por qué a mí? -pensaría.

El joven vigiló y grabó al mendigo para ver qué hacía con tan desorbitada cantidad.

Entró en un supermercado y cuando el joven imaginaba el alcohol que iba a comprar el mendigo, se llevó una sorpresa al ver que salía del super con dos bolsas llenas de comida.

Uno a uno se fue acercando a todos los mendigos de la zona y les repartía la comida que había comprado.

El joven, viendo la generosidad de este mendigo, se acercó y le dio otros cien dólares para  él solo y que no los compartiera. El indigente no los aceptó.

Parece ser que este mendigo era un trabajador años atrás. Para atender a sus padres enfermos abandonó la empresa. Los padres murieron y él se quedó sin casa, sin trabajo y desde entonces vive en la calle.

Gracias a estas personas tan generosas al mirarnos en el espejo vemos lo egoístas que somos.

Fin

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