Suelto escrito por Pepe Marquina

Extracto modificado y reducido de la carta que publica en medio nacional Julio Collado.

“No recuerdo la última carta que escribí a los Reyes Magos, pero sí recuerdo que aquellas cartas eran tan cortas como larga el hambre.

Pedía un poco de turrón duro, una naranja y un “realillo”, moneda de 25 céntimos de peseta con agujero en el centro que me servía para jugar a la peonza. También recuerdo el miedo a que me dejaran carbón. Entonces no sabía que era buenísimo para calentar las casas de los pobres. No había leído a Dickens ni me habían contado la vida de los mineros asturianos. Eran tiempos difíciles y escasos, eran los tiempos del estraperlo y otras corruptelas, aunque las gentes humildes parecían anestesiadas y aguantaban carros y carretas casi sin inmutarse.

En aquel entonces se aprovechaban las cosas hasta el infinito: al cuello de las camisas se le daba la vuelta, los pantalones se remendaban hasta dibujar un mapamundi como los del Azarías de los Santos inocentes y se hacían milagros para estirar la matanza más allá de lo imaginable. Hasta las madres hacían el milagro que canta la copla popular: “Estoy loco de contento/ porque me ha hecho mi madre/ unos pantalones nuevos/ con los viejos de mi padre”.

Después vinieron los tiempos del absurdo usar y tirar”. Hasta que se acabó lo que se daba y volvieron los tiempos de la escasez”.

Fin…

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