Suelto escrito por Pepe Marquina

En cierta ocasión un rey necesitaba un contable para que le gobernase las finanzas de su reino.

Convocó a las doce personas más notables, influyentes y expertas en temas económicos de la ciudad.

Llegaron a palacio y antes de entrevistarse con el rey les hizo pasar de uno en uno por un pasillo bastante oscuro y muy estrecho, pero en cuyas paredes y estantes había monedas y monedas.

Una vez que atravesaban el pasillo llegaban a un gran salón donde les esperaba el rey en su trono.

Cuando llegaron los doce  futuros y potenciales gobernantes de las finanzas y las cuentas de palacio, el rey se puso de pie.

Le dijo al primero que comenzase a saltar y bailar. Comenzaron a caer monedas y monedas que había cogido en la oscuridad del estrecho pasillo. Seguían cayendo las monedas con el siguiente potencial gobernante. Así sucesivamente hasta el número once de los futuros y deseosos gobernantes de las finanzas del rey. Sólo cuando llegó el número doce y comenzó a saltar y bailar no cayeron las monedas.

El rey les dijo a los once primeros: “Si antes de entrar a manejar las finanzas del rey ya me robáis, ¿qué ocurrirá cuando tengáis todo mi capital en vuestras manos?” Ellos comprendieron que habían defraudado la confianza del rey. Si el pueblo culto, noble, honrado y trabajador hubiera votado… Sólo el último demostró honradez y fue el elegido por el Rey.

“Si antes de entrar a manejar las finanzas del rey ya me robáis, ¿qué ocurrirá cuando tengáis todo mi capital en vuestras manos?”.

Fin…

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