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Compañero durante muchos años y amigo.

Con 17 años se enfrentó a su primera operación de corazón. Le sobraba energía para seguir viviendo.

Su forma de ser y su optimismo no tenía fronteras.

Muchos años después hubo una segunda intervención quirúrgica. Seguía riéndose de la vida.

Incluso después de bastantes años entró en una tercera ocasión por el quirófano. Salió como un chaval.

Su cuerpo le marcó en cada momento cómo había que vivir la vida. Y eso nos lo enseñó a todos los que compartíamos su entorno. Desplegaba su amabilidad  en cada momento. Era alegre y aprovechaba cada minuto que le iba regalando la vida. Nadie como él sabía ser agradecido a la vida por cada día que le concedía.

Se enfrentó a una cuarta operación. Entró en el quirófano muy consciente de la lucha que le esperaba. Pero es que él siempre fue un guerrero con la vida. Un luchador que amaba la vida y la disfrutaba en cada paso que daba.

El día anterior le envié un “whatsapp” dándole ánimo. “Gracias, Pepe. Seguro que con vuestros ánimos lo volveré a conseguir”.

Pero no fue suficiente con los ánimos de todos, ni con su optimismo, ni con su lucha.  “He vivido muchos años” -me dijo una vez. “Pero te quedan muchos por vivir” -le contesté.

Después de dejarnos nos quedamos con su ejemplo.

.amigo Pedro

Suelto escrito por Pepe Marquina

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