Suelto escrito por Pepe Marquina

“El temporal era la nieve caída por aquellos días de febrero sobre la ciudad de Ávila y su provincia. Más bella que de costumbre y por bella, castigada. Resulta que, en un momento de aburrimiento, Dios y el Diablo, amigos de juegos, deciden apostar sobre la fidelidad de la ciudad mística. Como cuenta la historia de Job, aquel varón bueno, honrado y creyente que es sometido a toda clase de desgracias, la ciudad es maltratada por el Demonio con la aquiescencia de Dios. Y la ciudad, ante la perplejidad del Maligno, aguanta carros y carretas hasta quedar escuálida y semi-desierta. Porque a todo lo que ya había sufrido durante años, el Demonio envía una nueva crisis a Nissan, más problemas a Elgorriaga, cuyas dulces galletas se vuelven amargas en las nóminas no cobradas de las trabajadoras, muchas casas llenas de telarañas porque sus gentes huyen a otras latitudes, pequeñas tiendas que cierran cada día y varias otras desgracias. Ante esta situación, Dios se alarma e intenta mandar a su representante en la Tierra por ver si el turismo religioso remediaba algo la situación. Pero, el Papa declinó la invitación. Y Dios en su desamparo, sólo pudo enviar a un falso papa vestido de Carnaval. A Job, una vez que aguantó con paciencia todas las desgracias, Dios le devolvió el doble de lo que le había quitado. El juego entre Dios y el Diablo sobre Ávila no se sabe cómo va a terminar”.

Fragmento del cuento de Begoña Ruiz con el mismo titulo “Menudo temporal” , al que Julio Collado hace referencia desde su columna semanal.

Fin…