Para Cristina Fernández Cubas:

cristina fernández

 

Hoy me he decidido a escribirte, apenas unas líneas, para decirte que me he alegrado mucho al enterarme que has vuelto tras ocho años de silencio.

El sábado pasado estaba ojeando el suplemento de Babelia cuando de pronto te vi. Me detuvo la intensidad azul de tu mirada, las manos entrelazadas enarbolando sueños por encima de tus gafas, esas que agradan lo cercano, tu rostro dispuesto al diálogo y al encuentro. Parece ser que esta vez propones La habitación de Nona, ahí donde “la realidad es simplemente una ilusión, aunque muy persistente” la cita de Einstein con la que das paso a tus palabras y a tus relatos. Y, a medida que sigo leyendo, intuyo mucho de esa escritora que me fascina en este nuevo libro: “narradora de voces femeninas, con estilo luminoso”. Me recome la prisa. Hoy me acercaré a la librería y entraré con todo el respeto que merece en La habitación de Nona y allí me reencontraré de nuevo con tus relatos que, según dice el crítico, me hablarán desde tu escritura de ese “manual de funcionamiento de la memoria para construir la identidad”.

Sí Cristina, se te echaba de menos. Extrañaba tus relatos donde la estructura se consolida de manera ejemplar, donde las historias se construyen sobre argumentos en los que lo fantástico diluye una realidad que se torna, desde lo mágico o misterioso, más inquietantemente real. Me desasosiegan tus personajes que no acierto a discernir si los conozco de tus páginas o, quizás, alguna vez, no recuerdo muy bien en qué tiempo, los encontré en algún lugar, quizás en el andén del metro, en una cafetería cercana o en una habitación de alguna de las estancias de los sueños. Aplaudo tu lenguaje, preciso, con la adjetivación exacta, ensartado en oraciones de sintaxis sensata que engalana la literatura desde dentro.

Me producen esperanza tus palabras: “el cuento renace, ha despertado”. El cuento, este pequeño gran género, que en la mayoría de los casos es desconocido. El género de lo fugaz, en el que las historias son breves, en los que el aparato narrativo se constriñe a lo esencial, con vagos guiños a lo que se omite, como tú dices “importa lo que se dice y lo que se oculta” y donde el escritor se la juega en una sola entrega. La apuesta es elevada: poca extensión con toda la exigencia de los grandes (novela, drama…) porque aquí no hay tiempo para el error y el enganche debe ser inminente, como los amores a primera vista. Ya ves, Cristina, es obvio y comprensible que todos los que tan bien conoces: Pardo Bazán, Poe, Benedetti, Rulfo… y tantos otros, te consideren una de los suyos. Conocer el cuento es conocerte a ti.

Bueno, me despido ya. Sólo una cosita, ahora que has vuelto, no tardes tanto en publicar.

Con todo cariño:

Una lectora más

Todos los cuentosP/D Sólo espero que no traiciones tu Antología y escribas TODOS LOS CUENTOS

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Reseña escrita por Mary Carmen

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