¿Pero por qué le damos tanta importancia a cosas que no la tienen?

Llevamos toda la vida comiendo sin parar. Incluso sin saber lo que comemos cantamos sus virtudes, cual ignorantes expertos,  y lo celebramos con el mejor vino del lugar. ¿Cuántos kilos y kilos de caballo, de vaca, de burro, de cerdo, de rata, de pollo nos habremos comido en nuestra vida?

¿Qué tiene una rata que no tenga el pollo? O viceversa, ¿qué tiene el pollo que no tenga la rata?. Una rata, en trocitos, a la plancha, vuelta y vuelta, con un poco de chorizo,  empanada, arropada por cientos de salsas de colores, tumbadita sobre una cama de mil pares de patatas fritas, acompañada del refresco de moda y sobre una bandeja de fondo marino, no hay culinario que se precie que sepa dilucidar si el trocito de carne que se come, es de roedor o de la madre que lo parió.

rata pollo

Suelto escrito por Pepe Marquina

Anuncios