La vida es contradictoria. No como las personas.

Hace unos días  conocimos a Silvia. Vive en su amplio chalet rodeada de ciento veintidós gatos. Bueno su marido también anda por allí.

Paz y armonía es lo que se respira en el hogar. Convivencia perfecta. Admirable. Pero lo verdaderamente sorprendente es que Silvia llama a cada gato por su nombre, y le obedecen. (No os preocupéis el nombre de su marido no lo ha olvidado todavía).

En otra noticia nos cuentan que una pareja no pudo entrar en su propia casa porque la gata, que vivía con ellos,  se les tiró a morder impidiéndoles el paso. Menos mal que la policía…

La vida es contradictoria.

Gatos guardianes

Suelto escrito por Pepe Marquina

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