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Era coñac, pero podía haber sido un buen ron o el mejor whisky.

Era un aeropuerto, pero podía haber sido en un campo de fútbol o en un teatro.

Era una mujer china, pero podía haber sido un hombre español.

No le dejaron subir la botella de coñac de 200 dólares  al avión y la pobre mujer china se la tuvo que beber a pie de la escalerilla.

No le dejaron subir al avión, iba a cuatro patas,  y pasó la tarde durmiendo la siesta durante un montón de horas.

Y cuando despertó,  la botella vacía todavía estaba allí.

.Deidad China

Suelto escrito por Pepe Marquina

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