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Hoy he bajado otra vez a mi río Duero. He pateado la misma orilla por la que don Antonio Machado se paseaba.

He admirado el sinuoso movimiento de las copas de los árboles, muestra inequívoca de la alegría que les proporcionaba mi presencia.

He escuchado el sonido pacífico del viento. He oído el canto amable de los pajarillos. Me he embriagado con las hojas multicolores del otoño soriano.

He visto las bellas arrugas de la humilde superficie del río, cuando es acaricida con levedad por la brisa vespertina. He visto los inmensos árboles reflejados en el fondo de las aguas.

He pensado que me voy a hacer poeta.

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Soria

Foto de Pepe Marquina

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Suelto escrito por Pepe Marquina

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