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Un bar cualquiera de nuestro territorio español. Es la una de la tarde. Entra un señor y se atreve a pedir un café.

La camarera, muy diligente, se lo sirve. El señor lo saborea con gusto, mientras hojea el periódico.

Pide la cuenta y la camarera, muy atenta, le dice lo que cuesta: 15 euros.

El señor no se lo puede creer. Pide explicaciones sin aumento de precio, claro.

La camarera le explica: Ha tomado el café en hora punta. Añadimos peaje por gasto de barra, por reposición de tazas, plus por lectura de prensa, plus por hablar sobre el tiempo y plus por disfrutar de mi bella presencia. Él, enfadado, dice que no han hablado de nada. Pero ella le recuerda que el servicio se ofrece, otra cosa es que no haga uso. Además, no ha parado de mirarme. Por algo será.

Por último, ella, muy educada, le recomienda tomar el café a las cuatro de la mañana porque a esa hora “el café está tirado”.

.Edwuard Hopper

Suelto escrito por Pepe Marquina

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