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Tal y como Mary Carmen Caballero en su libro “La sonrisa del murciélago” decía en su primer relato : “Sólo fumo cuando sueño”.

Hay muchas cosas que sólo las hacemos cuando soñamos. No voy a enumerar cuáles son porque cada cual conoce las suyas.

Todos hemos oído decir a nuestra madre que cuando estábamos en su vientre dábamos pataditas. En la posición fetal lo único que hacíamos era soñar. Soñar con todo aquello que haríamos cuando viéramos la luz. Tanta prisa teníamos por salir que agilizábamos nuestras piernecitas sin ser conscientes que podíamos hacer daño.

Pues eso es lo que le ha pasado a un motorista. Que montado sobre su moto se sentía campeón. Soñaba que era campeón. Tantas ganas tenía de proclamarse campeón  que quiso agilizar su llegada. Estiró  primero una pierna y luego otra.

La mala suerte hizo que al estirar la primera pierna, pasara a su lado otro motorista que también soñaba con lo mismo y se cayera al suelo.

Al mundo le faltan soñadores.

Pataditas

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Suelto escrito por Pepe Marquina

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