SEGUNDA PARTE – (TRES HISTORIAS ÉPICAS) by BROTHER W. KELLOGG

Prof. de Grado Asociado al Antropologic Dpart.
De Salish Kootenai College- (St. Pablo, 406- Campus Univ.)

 Traducción: T. NANCLARES


Leer la Primera parte

BIOGRAFÍA CONCISA DE MYKE SELVE-Mujer con niño3

Aquella pobre anciana solitaria -y en opinión del reportero “un tanto ausente “- en que se había convertido para cuando le hicieron la entrevista, recordaba poco más. Pero sí que el día en que

nació el hijo, las demás mujeres no le hicieron la “fiesta de leche nueva“. Tampoco cruzaron la “flor del junco” para su niño. Así que en cuanto pudo ponerse de pie, ella misma bajó a la mimbrera del río a tejer la cunita.

Se acerca Nuestra Señora Agua La De Tormenta
Cuyo clamor repentino ensordece los espacios del mundo
Te sentimos llegar
En tu verde canoa de musgos empapados
Que hace crujir de dolor las altas hierbas de la pradera (12)

(Pasa-Mama)

Basándonos precisamente en este testimonio materno, que nos remontaría a los lejanos tiempos de los Mathon Kiki, y en los escasos datos conservados, no parece demasiado arriesgado suponer que el nacimiento de Mike debió tener lugar muy a comienzos de la década de los 30 – los años de la penuria – durante aquella racha de hambre e indigencia que atravesó la pradera americana tras el crac de 1929 y su posterior desastre económico.

La sola circunstancia cronológica volvería inútil la tentativa de buscar cualquier otra pista o rastro de registro. La causa es bien simple: el suceso habría tenido lugar en los años inmediatamente anteriores a la publicación de la Federal Law to Regulation & Registre of Indians Peoples “FLIP”(13) y, por supuesto, bastante antes de que dicha ley pudiera ser aplicada con un mínimo de efectividad. A estas alturas es de sobra conocido lo largo y costoso que resultó en ciertos estados federales, conseguir un control demográfico sobre las sociedades indígenas; más aún cuando el texto contemplaba su respectiva normalización censal y el consiguiente recuento de efectivos.

Son, en definitiva, estos y no otros los motivos de que desconozcamos prácticamente todo sobre los primeros años de su vida. Ahora bien, resulta relativamente fácil imaginar el transcurso de los mismos en el limitado perímetro de la reserva, siempre rodeado por sus cerrados bosques y la no menos cerrada sociedad de su gente. Allí fue donde el niño debió crecer, junto a la numerosa y un poco extravagante familia de la madre, como parte de uno de esos grandes clanes endógenos característicos de los ámbitos cerrados. Un medio social segregado y arcaizante.

BIOGRAFÍA CONCISA DE MYKE SELVE-Familia India.jpeg

Un reciente estudio ha puesto de manifiesto que en la mayoría de las reservas, aquellos fueron tiempos excepcionalmente duros. Días en que las tribus, o lo que de ellas quedaba, se veían abocadas a permanecer en una penuria alimentaria que podría calificarse de endémica. Un atraso paleolítico que si no impuesto, sí había sido propiciado desde el exterior, pues a las prohibiciones y trabas del gobierno federal para el tradicional desplazamiento tras las manadas, había que sumar el hecho de que el terreno acotado por el ejecutivo de cada estado para caza, resultaba a todas luces insuficiente. Ni que decir tiene que la clase política americana, invocando la “difícil coyuntura económica” por la que atravesaba el país, había conseguido aprobar leyes para recortar drásticamente las ayudas, especialmente aquellas dirigidas a “la población indígena”. En definitiva: no había suficiente comida para todos. Se sabía que en las reservas pasaban auténtica necesidad, simple eufemismo para evitar decir “hambre”.

El desamparo a que se vieron abocados y la difícil circunstancia favorecieron la reaparición de algunas de sus atávicas costumbres de subsistencia. Precisamente los hábitos que en principio podrían resultar más crueles o incomprensibles a los ojos occidentales y que, en realidad, eran tan antiguos y universales como el instinto de supervivencia. Tradiciones dolorosas, que los chamanes sólo permitían aplicar en condiciones extremas o necesidad perentoria, como el abandono de ancianos y niños enfermos a su suerte, dejándolos a merced del invierno y los depredadores de la taiga.

El dolor que tamizan los silencios del bosque
Y el llanto que resuena por los pastos de invierno
Cesan
Cuando gira por fin el viejo de los vientos
Arrastrando su manto de neviza y escarchas  (14)

(Docamino)

BIOGRAFÍA CONCISA DE MYKE SELVE-Chamanes

Hábito tan incomprensible en nuestros días, fue práctica extendida entre la mayoría de las poblaciones indígenas; y no únicamente entre las del Nuevo Mundo. Sin embargo, y en lo que a nuestro caso se refiere, la difusión que del mismo se hizo en un sensacionalista reportaje fotográfico con su correspondiente y un tanto sesgado -dicho sea de paso- artículo periodístico, publicado por la prestigiosa revista gráfica “Provintial Geographic”, ejemplar correspondiente al mes de Marzo del mismo año, creó, sin pretenderlo, una nueva corriente de opinión en su contra. Y lo que es más triste, contribuyó a la consolidación de un prejuicio bastante generalizado: el de que se les debía “mantener permanentemente encerrados, como a las bestias que demuestran ser”.

Parecía imposible que tal círculo de adversidades pudiera romperse desde el interior. En efecto, lejos de resolverse, se vio agravado por un nuevo inconveniente, este de origen interno. Ante tanta miseria y adversidad se cayó, como simple reacción de defensa en una obsesiva preservación de las propias tradiciones que, aunque despojadas ya de toda funcionalidad o razón, resultaban imprescindibles como señas de identidad, por más que su sentido o su intención se hubieran desvirtuado, e incluso perdido, desde las generaciones que sufrieron la deportación y el genocidio.

Nadie de nuestra estirpe ensuciará la Tierra (15)
Confiados cruzamos el jardín que se nos abre
Por donde dice
El aliento que viene de la boca de nuestros ancestros
Que marca los senderos desde la Primera Mañana.

(La Primera Mañana)

En resumen, se ha de convenir que el panorama que acabamos de bosquejar resulta cuando menos insólito, pues muestra algo tan diametralmente opuesto, tan alejado de la idílica naturaleza imaginada por sus lectores como la noche y el día. Muy al contrario, el cuadro que se abre ante nosotros resulta francamente hostil, casi tanto como aquella naturaleza de subsistencia en que el niño hubo de convertirse en adulto.

De esta etapa y las inmediatamente posteriores, conservamos algunos datos más. Sabemos, por ejemplo, que al contrario de sus primos y desafiando la manifiesta oposición familiar, asistió con cierta asiduidad a la escuela pública de la reserva.

BIOGRAFÍA CONCISA DE MYKE SELVE-niños en la escuela

El desvencijado barracón de leños habilitado como parvulario era entonces regentado por la anciana Elisabeth Bacon, “Mss. Libbie” para los indios. Allí fue donde el niño aprendió -“con una facilidad inusual entre los suyos” en palabras de la propia Libbie- a leer y escribir en un tiempo record. También asimiló, “aunque ciertamente con algo más de dificultad” las cuatro reglas aritméticas básicas y un poco de la “American History to yokels” by V. Breaf, en una edición reducida y abreviada de la editorial “Cklan & Kuklus”, colección EE (Enseñar Educando), edición de bolsillo (la barata).

Este detalle no deja de reflejar cierta preocupación materna por la educación del pequeño y muestra también, por qué no indicarlo, cierta permeabilidad hacia las ideas del exterior. De esa forma, el crío tuvo acceso a una elemental educación de corte nacional, al tiempo que seguía viviendo inmerso en una herencia esmeradamente conservada, definida por el refrán de su gente “cada piedra lucha por (conservar) su hueco en el lecho del agua” (16), y en la cual el inglés era una lengua aún extraña, usada únicamente fuera del amplio círculo familiar.

Conservamos su impreso de matrícula en la High School del vecino pueblo de Hezville, donde cursó estudios de secundaria durante dos años, y al que para llegar tenía que caminar todos los días durante más de una hora. También sabemos que aquí mismo, en Hezville, desempeño varios trabajos eventuales o a tiempo parcial que le permitieron completar su educación, primero en la Hez Academy, donde siguió estudios de English Pardegrammar y taquigrafía, y después, durante un curso completo, en la Freepublic State University de la pequeña ciudad de Ochoa.

Debemos únicamente a su propio testimonio la noticia sobre la existencia de un primer poemario. Al parecer, lo escribió durante aquellos primeros meses universitarios, enamoriscado como andaba deBIOGRAFÍA CONCISA DE MYKE SELVE- Sobrina General George Amstrong Custer la chica de su clase llamada Jo, a quien inevitablemente acabó dedicándoselo. La tal Jo (Jodie-Mary Custer, descendiente de una vieja familia de militares de alta graduación)(17) era una preciosa muñeca pelirroja, una auténtica WAP de pura cepa, a quien nunca se le hubiera pasado por la cabeza dedicar la más mínima atención a un, digamos, indígena. Ni siquiera llegó a desenvolver el cuaderno manuscrito que llevaba estampada la dedicatoria. Esperó educadamente, eso sí, a que Mike saliera para recogerlo con dos deditos y arrojarlo a la papelera ¡En fin, lo que se dice un amor imposible!

Según creía recordar – al menos eso aseguraba – lo había titulado El Sabor a Saliva de los Nabos(18) o alguna lindeza parecida, pues parece que por entonces se consideraba hasta cierto punto sugerente un pequeño toque de rusticidad. Aunque, a que negarlo, lo cierto es que había olvidado el verdadero motivo de tan curioso nombre. Sin embargo no había olvidado que hubo de venderlo a un profesor ochoano por cinco dólares, un sábado de diciembre que necesitaba llevar bebida a casa. Solía comentar que un cuaderno prácticamente idéntico lo vio publicado meses más tarde, con otro nombre de autor y el algo pomposo título de Winter Glory, que le pareció incluso más bonito que el suyo propio. Y lo que son las cosas, pudo observar que de los veintiún poemas de su manuscrito, únicamente se había dejado uno fuera. Quizá por tal motivo era único que seguía recordando. Gracias a eso, sabemos que fue excluido por razones evidentes:

Con las flexibles ramas del arce elevé nuestra tienda
De clara piel curtida tendí su blanco muro
Olvidando
Tu linaje que descendía de la alta provincia de los pájaros
Que cuando nacen, vienen ya con el sueño del aire.

BIOGRAFÍA CONCISA DE MYKE SELVE-poemas

Continua …


(12) N. del A.
Quiere la tradición ver en “Agua La De Tormenta” el furor de una mujer despechada. No hay nada que pueda detener su carrera, ni nadie que se atreva a intentarlo. Su amante, Nuestro Señor del Día, quien habitualmente la engañaba, acabó abandonándola por otra más joven y más hermosa llamada Niña-la-Mañana. Por ese motivo ella, en su veloz canoa de proa afilada, rema tenaz e infatigablemente, sin reparar en lo que arrolla a su paso. Su única idea, su solo pensamiento es sorprenderlos; y, por segundos parece que lo consiguiera. Es en esos momentos cuando se vuelve de nuevo luminosa –“como antaño solía” según reza el cuento de su triste historia- pero, eso si, con una luz patética y oscura: a veces roja y turbia; a veces fría y blanca. El trueno terrible que mata a quien osa encararlo.

(13) La Federal Law to Regulation & Registre of Indians Peoples “FLIP” resultó imposible de aplicar en el estado hasta la posterior publicación de otra local, la Law of Indian Nations in Northern Montana´s Reservations.

(14) Cuando la necesidad hacía indispensable algún abandono, se consideraba la nieve un buen agüero. La insensibilidad y el estado de bienestar que precede a la muerte por congelación provoca sueño. Absolutamente preferible a cualquier otra.

(15) Para que “El Ser” de las personas que habían muerto volviera de nuevo a formar parte del ciclo interminable, resultaba imprescindible que su cadáver no manchara la Tierra. Este había de reingresar en el siguiente proceso de “los cursos” de forma limpia, para no contaminar lo nuevo que en él ya apuntaba. De ahí es de donde procede la antiquísima tradición de no enterrar el cuerpo de los difuntos. La cuestión, ininteligible para los blancos, es sobradamente conocida debido a su exotismo, pues acabó siendo “lugar común” en cualquier western que se preciase. Lo cierto es que ellos preferían tenderlos sobre unas parihuelas con sus armas o enseres y, cubiertos por su mejor manta, colocarlos sobre las ramas de un árbol. Así era como se ofrecían a los elementos y las criaturas del aire.

(16) N. del T. “Todo guijarro resiste por su hueco frente al cauce del torrente”. Aunque menos textual, probablemente esta traducción resulte más ajustada al original en significado.

(17) La bella Jodie resultó ser, nada más y nada menos, que una de las tantas biznietas del General George Amstrong Custer

(18)  En los penosos días de la hambruna, y aún durante mucho tiempo después, nabos, papas y demás raíces y tubérculos se acabaron por convertir en la dieta básica de aquel antiguo pueblo de cazadores.   

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