Todos sabemos que grandes cirujanos aprendieron de su padre el manejo del bisturí  en la mesa de operaciones. Con discreción y sin alharacas.

Conozco un panadero que hace maravillas con la masa. Aprendió a pie de horno la función de elaborar el pan nuestro de cada día. Visitaba a su progenitor desde su más tierna infancia, a horas intempestivas. No hay documentos que lo atestigüen ni explotación infantil que se denuncie.

Si en los toros hay tradición de  que los padres lleven a sus hijos al albero para que vean lo que es jugarse la vida, si es tradición ver torear al progenitor apenas nacidos, si es tradición poner en peligro la vida del torero y por derivación al bebé de cinco meses, se demuestra que la afición, que con sangre entra,  nace en la arena mucho antes de poder pisarla.

Yo también creo que Fran debería haber esperado a que el bebé cumpliera los doce meses.

Suelto escrito por Pepe Marquina

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