Casi fue simultáneo comenzar a caminar y sus primeras patadas al balón.

Poco a poco pasaban los años y formaba parte de las distintas categorías de equipos de fútbol que había en su ciudad.

Pronto los ojeadores se fijaron en él. Unos años después se fue a Portugal a jugar. Y por fin dio el salto a la primera división portuguesa.

Las coincidencias de la vida hicieron que se tuviera que enfrentar a su gran ídolo de siempre, el portero Iker Casillas.

Con 19 años y con la misión de meter goles por ser el delantero centro del equipo,  tuvo la fortuna de acertar en dos ocasiones contra la pasión de su vida, Iker.

En su trabajo los sentimientos se dejan a un lado. Con cada gol sintió alegría por el equipo que le paga, pero tristeza por meter los dos goles a su ídolo durante diecinueve años.

Al final del partido el jovencísimo jugador le pidió perdón a Iker Casillas.

.Idolos

Suelto escrito por Pepe Marquina

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