Fragmento de un artículo de Julio Collado.

“Hay   que   resignarse” fue   la   frase   más   oída   durante   su   niñez  y  adolescencia.

“Hay que resignarse, que este mundo es un valle de lágrimas, decían una y otra vez aquellas gentes de la postguerra, enlutadas y pobres”.

Y siguió oyéndola mucho tiempo después, incluso en estos días también. Aunque han cambiado la frase por:  “Esto es lo que   hay”.

Ni   entonces   ni   ahora   comprendía   bien   el   porqué   habría   que   aceptar   y conformarse con un estado de cosas que le desagradaba. Aunque el valle, que veía desde su pueblo, era más bien pequeño y pobre lo quería lleno de agua de lluvia dulce y no de lágrimas   saladas.   Por   eso,   tal   vez,   empezó   pronto   a   pensar   que   un   Dios   bueno   y omnipotente, como le enseñaban en la iglesia, no podía haber creado un “Valle de lágrimas”.

Algo no cuadraba. Así, leyendo y pensando, comprendió que en “ese valle” unos pocos vivían muy bien,  mientras muchos malvivían; y que la vida es un relato que lo escriben los que mandan para que los desgraciados se lo crean y acepten su mala suerte.

Cada   cual   sabe   qué   molinos   de   viento   necesitan   ser derribados”.

.

Suelto escrito por Julio Collado

Anuncios