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Fragmento de un artículo político,  de Julio Collado en el que concluye con este cuento que nos recuerda de forma oportuna.

“Tres   estudiantes   sopistas (estudiantes universitarios sin recursos económicos que rondaban bares y tabernas entregando su música y simpatía a cambio de un humilde plato llamado sopa boba)  llegaron   a   un   pueblo   en   el   que había feria.

Uno de ellos propuso divertirse al ver a un burro  sacando agua de una noria. Ponedme a la noria, dijo a los otros, y llevaos   el   burro,   que   venderéis   en   el   Rastro   en   un   santiamén.

Dicho   y   hecho.   Desataron   al   borrico   y   se   lo   llevaron.   Cuando habían   desaparecido,   el   estudiante   que   hacía   de   burro   dejó   de mover la noria y se paró.

El hortelano, al que llamaban Cándido, miró  hacia la noria y se llevó una buena sorpresa al ver a un muchacho en vez de a su burro. Se acercó a él y exclamó,

¿qué es esto?

Y el estudiante le dijo:

– Mi amo, unas pícaras brujas me convirtieron en borrico; pero ya cumplí el tiempo de mi encantamiento y he vuelto a mi primitivo ser.

El pobre hortelano se desesperó. Pero, ¿qué había de hacer?

Le quitó los arreos y le dijo que se fuese con Dios. Y enseguida tomó tristemente el camino de la feria para comprar otro burro. El primero   que   le   ofrecieron   unos   gitanos   era   su   propio   borrico.

Apenas lo vio, echó a correr exclamando:

¡Quien no te conozca que te compre!”.

.quien no te conozca

Suelto escrito por Pepe Marquina

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