bañera con borde sucio

El gato atigrado, justo allí, encima del televisor. Sé que no me va a comer, aunque me da algo de miedo.

El  lavabo sucio, la bañera con reborde negro, una bayeta en la mano. ¿Qué hago mirando el cuarto de baño?

Una de las faldas de mi madre tenía un ribete del mismo tono , solo se notaba el negro, ella se movía como un cisne negro. Terror, flores marchitas, Violetas son violetas, orquídeas, desde aquel verano en Estambul, atardecer sobre el Bósforo. Copas de vino blanco y aceitunas griegas  .Orquídeas blancas con bocas violetas. Una caída, un círculo en el agua, gritos y una mano que se agitaba pidiendo volver. Hombre al agua, hombre al agua.

No hay tiempo. ¿Quién me mete  prisa? Hay que limpiar, salgo de mi letargo, marmota despavorida. Frío, ¿calefacción? ¿Hambre?

En mi mano la bayeta , una escoba en la mano izquierda y la mopa y la fregona en la mano derecha. ¡Qué asco!

Prefiero quitar el polvo al armario del dormitorio.

Barro con desgana. Froto el surco  de la bañera con un estropajo. Me falta práctica o mis brazos tienen poca fuerza, no lo sé. Me duelen los dedos, fresas agrietadas. No sé nada, y si lo supiera no querría recordarlo.

La falda arrugada, las zapatillas ajadas, más arriba no quiero mirar, podría no reconocerme.

Se levanta una polvareda que cubre la cama, nunca había pasado antes. Rosa, era Rosa, solía llorar barriendo; polvo, más polvo en sus ojos, era un fantasma que limpiaba la casa sin que nadie lo viera.

Mi madre, los ojos empequeñecidos, los labios finos como el silbido de una serpiente, el moño torcido. Rosa bajaba las escaleras con la escoba manteniendo el equilibrio, intentando no caerse, la bella y la bestia.

El cubo lleno de agua. Y ¿este adorno de arriba? Rosa escurría el palo. ¡Como pesa esta fregona! Limpio el suelo del baño, la suciedad se resiste. Aún estoy débil, claro, las pastillas atontan, lo decía mi padre cuando veía a mi hermano con los tranquilizantes.

Que rabia, ha salido mucha agua.

Las baldosas del baño están mojadas, tiemblo,  me puedo resbalar. ¿Resbalaría el coche de mi hermano? Era noviembre, llovía, maldito noviembre.

Las persianas bajadas escondían el cuerpo de mi madre en la cama, solo un leve movimiento de sábanas indicaba una presencia muda. Rosa, silenciosa, devolvía la bandeja con la leche derramada a la cocina.

Gato

El gato atigrado probó un poco y se murió. Entonces mi madre llorando, dio orden de que lo embalsamaran.

Con el cuerpo de mi hermano no pudo.

Llanto, angustia, soledad, orquídeas, pinchazos, ruedas, ruido, impacto, dolor.

¿Puede el dolor acabar con alguien? ¡Qué tonta! ¿Por qué me cuesta tanto mirar el sillón vacío de mi padre?

Todo al revés. El suelo mojado, el lavabo y la bañera sucios. Soy imbécil, todas las mujeres se han despertado limpiando, fregando, barriendo, escobas. Manchas de polvo, niebla, chimeneas, no me gusta.

El polvo del aparador es tan espeso que la esponja se queda pegada. Hago círculos con los dedos, vueltas, más giros, me da vueltas la cabeza, vuelta de campana, así dijeron aquella noche. La voz de mi madre gritando hacía mí cara.

—Tenías que haber estado tú en el barco aquella noche y en la vuelta de campana donde despareció tu hermano. 

La mopa es mi bastón, me apoyo en ella para no caer.

Menos mal que los cuadros han desaparecido, ella los vendió con las joyas, las alfombras, las antigüedades. Yo era un mueble para ella.  Fea, estorbo , inútil.

Como aquel gato encima del televisor, así me siento, a punto de precipitarme, de caer en un pozo y no salir de él.

El sonido de su voz chillona me sorprende, me bloquea al otro lado de la puerta, las zapatillas se pegan al suelo. Mi cabeza se está desdoblando.

—Arréglate, las chicas de tu edad lo hacen, eres una inútil.

 Discos, bailes, hombres, vergüenza, me escondo, la falda me baila, la blusa es ancha, mejor, así se disimulan las tetas.

—No sirves, estorbo, te lo repito todos los días y no me canso.

No sirves, ¿lo ves? Ni para limpiar.

Vuelve el silencio, casi me da más miedo.

¿Dónde estarán todos? Me falta el aire.

.mujer en baño

Relato Breve escrito por Matilde Tricarico

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