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El sábado día 16 de Julio, el equipo formado por los hermanos Pascual, que dirige la Residencia de Mayores “Campiña de Viñuelas”,  organizó una marcha desde Viñuelas (Guadalajara) hasta Torrelaguna (Madrid), con el lema ” YO TAMBIÉN HAGO CAMINO”.

Más de doscientas personas hicimos un recorrido de veinticuatro kilómetros para concienciarnos de la enfermedad del Alzheimer.

A la llegada a Torrelaguna nos concentramos en la Iglesia. Allí también llegaron algunos de los mayores de la Residencia, que después de hacer el viaje en autobús, recorrieron los últimos cien metros a pie.

Julián Pascual, Director de la Residencia, se dirigió a todos los participantes con un discurso muy emotivo, del que extraigo este breve fragmento:

Todos los recuerdos forman parte de mi camino. He querido compartirlos con todos vosotros porque, probablemente, dentro de unos años los habré olvidado.

El Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa que puede afectarnos a cualquiera. La persona enferma de Alzheimer va perdiendo sus recuerdos, tiene olvidos, se desorienta, deja de comunicarse y necesita ayuda para realizar sus actividades de la vida diaria.

Conforme ha ido aumentando la esperanza de vida en nuestro país, también lo ha ido haciendo el número de enfermos de Alzheimer, pues el principal riesgo para padecer Alzheimer es envejecer. En España, en torno al 7% de los mayores de 65 años se ven afectados, porcentaje que se eleva hasta el 50% para la franja de más de 80 años.

El Alzheimer no solamente afecta al enfermo, cada nuevo caso que se diagnostica cambia la vida a una familia entera.

El Alzheimer todavía no tiene cura. Desconocemos su origen y causas, pero sabemos que es una enfermedad, no una consecuencia de hacernos mayores.

La ausencia de tratamientos efectivos nos expone a todos a padecer Alzheimer, por ello, para combatirlo es necesaria la identificación precoz y la prevención. La investigación científica es la vía que permitirá obtener más conocimiento sobre la enfermedad.

Ahora entiendo tantas historias que me contaban mis abuelos. Siempre se repetían. Ellos, al contarme sus recuerdos, conseguían mantener vivo su camino.

Hijos, (dirigiéndose a Julián e Irene) cada día os contaré algo nuevo, para que cuando el Alzheimer me impida recordar mi camino, vosotros me ayudéis a mantenerlo vivo. Entonces os convertiréis en mi memoria.

Desde la Residencia de Mayores “Campiña de Viñuelas”, queremos que la voz de nuestros mayores se siga oyendo hasta el final de su camino”.

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Suelto escrito por Pepe Marquina

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