.

Los dos compramos el mismo libro.

Ese mismo día comenzamos a leerlo. Dijimos que nos llamaríamos por la noche para comentarlo. Cada  día teníamos que leer cincuenta páginas.

El segundo día ella me contaba cosas que yo no había leído. ¿Por qué? Me confesó que había leído doscientas páginas. Ese fue el principio de mi enfado.

El tercer día, cuando hablamos por la noche, me contó el resto de la historia. No puede ser –le dije-. Me dijo que ya había leído las cuatrocientas cincuenta páginas que tenía el libro.  Me enfadé del todo.

Se lo leyó en tres días. Habíamos dicho que sólo cincuenta páginas cada día. Me enfadé y ya le he dicho que no cuente conmigo para leer y comentar  el siguiente libro.

Me gusta la gente seria. La que cumple lo que decidimos. No la que se lee un libro en tres días.

.

Suelto escrito por Pepe Marquina

Anuncios