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Me lo encontré en la orilla del río. Nos alegramos del encuentro.

Le pregunté que qué tal estaba. Cariacontecido mostró un rictus de amargura y tristeza. Casi llorando me dijo “regular”.

Era evidente que ese regular significaba mal.

Cuando le pregunté cuál era el motivo, entonces rompió en lágrimas y por fin me lo contó. En este momento mis padres han llevado a sacrificar al gato que teníamos en casa.

Yo respiré hondo. Lloraba por la muerte del gato, que después de diecisiete años en la familia, tuvieron que sacrificarlo. No era por edad, fue una enfermedad.

Me conmovió Darío. Me alegró su tristeza porque veo que la sensibilidad de las personas hacia los animales existe.

.gato

Suelto escrito por Pepe Marquina

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