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En la famosa conferencia que impartió Julio Collado en 2015,  hablaba de la mala suerte que tuvo de tener una infancia sin libros y una adolescencia con los mismos ejemplares. Al contrario-decía Julio- que Santa Teresa que gozó en su infancia y adolescencia de una hermosa biblioteca. Ya sabes Julio,  ella estaba destinada a ser santa.

Esa ausencia de libros -dice Julio- se debió a la censura ideológica y religiosa, y a un sistema escolar que fue tildado de EDUCASTRACIÓN.

Esa forma de educar -sigue diciendo- era propia de la larga noche de la dictadura que Andrés Sopeña con su Florido pensil evoca con gracia y humor irresistibles para reírse de aquella grisura como forma de librarnos de nuestros demonios y nuestras miserias.

Fragmento:

“Le temíamos a la clase de catecismo más que a una vara verde. Menos Fernandito y Torrecillas, raro era el día que no salía con la cara caliente. Es que no podía ser de otra manera, porque, a ver: “Dios  es nuestro padre que está en los cielos”, ¿no? Y estaba bien. Lo decías y te librabas. Pero después don Simón te preguntaba: ¿Dónde está Dios, nuestro Padre? Y tú: Pues, en el cielo. Y ¡plas! Tortazo. Que ya no estaba allí, hombre; que ahora era: “En todo lugar, por esencia, presencia y potencia”. Fíjate. Y de nuevo:¿Por qué decís que está en los cielos? Y tú: No, si ya no lo digo; es porque me he equivocado. Y ¡plas!. Otra vez. Que había vuelto, “Porque en ellos se manifiesta más particularmente su gloria”, aclaraba Fernandito”.

 

.el florido penil - Andrés Sopeña

Suelto escrito por Pepe Marquina

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