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Hay personas que terminada la digestión expulsan aires como resultado  de la inevitable fermentación que se produce en su interior.  Alimentos y bacterias consiguen olores inigualables.

Pero no a todo el mundo le gustan los olores ajenos. Incluso hay quién trata de evitarlos. Es más, otros los consideran de mala educación.

La solución: te tomas una “pastilla de olor” y cuando expulsas algún aire, parece una brisa de la sierra.

Cuando estás en un grupo y percibes una oleada con olor a fresa caes en la cuenta de que alguien se ha desahogado con  discreción. Nunca sabes el origen ni la procedencia de tales aires. Si la oleada siguiente es de olor a chocolate, empiezas a mirar a los lados con descaro y el mosqueo comienza a ser preocupante.  Si nuevamente eres atacado, ahora por olor a limón,  brotan nuevos sospechosos y la reunión se ha convertido en un arcoíris de olores.

.Pedo de colores

Suelto escrito por Pepe Marquina

P.D.

Pido disculpas a los lectores elegantes,  que no les haya olido muy bien este suelto.

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