SABOREAR LA LECTURA

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Sigue contando Julio Collado en su famosa conferencia de 2015,  que compró una colección de cien libros baratos, cuyas páginas se despegaban con más facilidad que las hojas de los negrillos (olmo común) al llegar el otoño.

Aprendí -sigue diciendo- a tratar con cariño a los libros, a tocarlos con afecto, a no violentar su fragilidad, y a respetarlos. Años después -dice- en las clases con sus alumnos en Ávila, tuve algún rifirrafe por animar a tocar y a oler los libros antes de abrirlos y comenzar a leer. Cuando el hijo le contaba a su madre la nueva experiencia aprendida en la escuela, alguna madre también pensó que los lamíamos  y eso podría ocasionar algún problema de salud. Parece ser -sigue contando Julio- que alguna madre, quizás confundió el amplio concepto de “saborear” la lectura.

Te diré Julio que en “Los pilares de la Tierra” se lee este fragmento:

“El hombre hundiría la mano en el saco y la sacaría con un puñado de lana. Cardaría los mechones para establecer su longitud, los frotaría entre el índice  y el pulgar para probar su suavidad y los olisquearía”

En la presentación del último libro de Pepe Navas, el autor nos dijo que el libro “Entre olivos” era un regalo para la vista por la belleza de su portada y el cuidado de las ilustraciones. Era muy agradable el contacto con las delicadas páginas y el tacto, el sentido del tacto se volvía loco. Para deleitarnos con el fruto del olivo nos regaló una botellita minúscula con un aceite embriagador.

¡Hay los libros, los libros!. ¿Quién los escribirá?. Los libros siempre traen malos entendidos -dice Julio-.

.libros y olivos

Suelto escrito por Pepe Marquina

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