..VISPERAS

Lo cierto es que les va a resultar bien fácil contactar con la persona adecuada. En una ciudad como esa, que mira permanentemente hacia el norte, y más aún en su sector “profesional”, aquel al que buscan se encuentra muy cerca. Algo más difícil les resultará reunir la cantidad necesaria, ya que no es, ni mucho menos, la mejor época del año. Se verán obligadas a ahorrar todo el invierno, dirham a dirham, prescindiendo hasta de lo más necesario. Han planeado su partida para la llegada del buen tiempo, pues han escuchado un consejo: “si es demasiado pronto, el peligro viene del mar; si demasiado tarde, la policía del Estrecho andará sobre aviso”

.YAIH ZaFIRE -VISPERA

Así es como comienzan a colaborar con el contacto y sus secuaces. Y entonces descubren que no son verdaderas delincuentes; que no son nada en realidad… como mucho, simples rateras. Sabrán de redes poderosas que operan por todo el país y que vienen del sur, de más allá del desierto. Redes que traen y llevan gente como si fuera ganado, desplazándola de noche de un lugar a otro, transportándola como a bestias. Ocultándoles durante el día en casas de encubridores, a menudo forzados, o lugares insospechados e insalubres. También ellas se verán obligadas a esconder a personas en su casa para juntar a tiempo la suma acordada.

Por fin, un día el jefe les transmite el aviso esperado –Todo debe estar listo para final de mes. El dinero y vosotras.

Media marzo y la temperatura asciende día a día empujada por un sol nuevo. Al anochecer, sin embargo, regresan la humedad y el viento. No han comenzado los turistas, pues el océano continúa inquieto y frío. Pese a todo, han conseguido reunir algo más de la cantidad requerida. El pequeño montante servirá para comprar ropa nueva y sobrará aún para un par de semanas. Saben que esos primeros días serán cruciales. También que no resultarán baratos. Pero bastará, porque saben que habrá quien esté esperándolas. Para sellar su amistad con los tratantes y asegurarse un poco más de atención en su momento, algunas noches han bajado a la playa. A ayudar con los viajeros o a hacer señas de luz.

img_0996

Les han dicho que su convoy saldrá al atardecer, una noche de domingo, cuando menos atención acostumbra a prestar la patrulla de vigilancia. Pero el día amanece nublado y a mediodía comienza a soplar un viento furioso de levante. A lo largo de la tarde el océano se encrespa y se vuelve peligroso. El parte meteorológico habla de al menos una semana. El viaje queda suspendido.

Ante las protestas que se levantan entre los viajeros, que no están dispuestos a pasar otra semana escondidos, y ante los problemas que de ello se pudieran derivar, se les ocurre que, quizás, el Mediterráneo esté en mejores condiciones que el Atlántico. Así que al día siguiente les trasladan en un camión cubierto hacia el Este. Primero se dirigen hacia Tetuán, después a Chauen y, más tarde, toman una carretera que se adentra largo rato en las montañas para regresar  de nuevo al mar. Ya tarde, bajo la lona, agobiada por el acre del sudor ajeno, Zafire ha creído reconocer algunos de los olores de su tierra. Eso le ha afectado. Pero al fin llegan a un pueblo situado en la bahía de Alhucemas. Desde ese punto se efectuará la partida. Para su sorpresa, en ese lugar, les dejan en manos de gente desconocida. El contacto se esfuerza demasiado cuando les dice que son amigos. Les asegura, además, que de su absoluta confianza. Aún así, se verán obligadas a permanecer ocultas durante un día más, pues el nuevo guía ha organizado el convoy para bien entrada la noche. La madrugada ya de mañana.

.Ayef y ZafirE-LA TRAVESIA2

LA TRAVESIA –>

Relato Breve escrito por Alejandro Nanclares

Anuncios