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En tu última carta de 29 de Agosto me decías:

“Podías verme a mí si les mirabas a ellos,  pues el espíritu de un deportista es siempre similar al de otros”.

Que te quede claro, Soraya, yo quería verte a ti. Me dices que si les miraba a ellos, te veía a ti. Eso no es cierto. Yo les miraba a ellos y sólo les veía a ellos. Yo,  a quién quería ver era,  a ti.

Me despides en dicha  carta diciendo que el espíritu  de un deportista es similar al de los demás. Yo no entiendo de espíritus, ni me gusta el deporte. Todo lo que hago, digo y cuento es por acercarme a ti. No me hables del espíritu de los demás.

Tú eres mi espíritu, y cuando te veo a ti, mi alma baila como las espigas acariciadas por la brisa del viento. Eso es lo que yo quiero,  bailar contigo al ritmo de la vida.

No me interesan los espíritus ajenos, sólo me interesan las caricias de tu mirada.

.SORAYA

Suelto escrito por Pepe Marquina

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