Hoy (1 de Noviembre), también me he acordado de mi padre (y de mi madre).

Recuerdo, cuando tenía 6 años, la tarde que vino mi padre del monte y me trajo casi medio saco lleno de gállaras (agallas de roble). Eran las canicas de los pobres, pero me sentí rico porque tenía muchas y podíamos jugar los amigos. Varios cientos de gállaras para mí. Las cogía a puñados y a brazadas. Fui feliz y lloré sobre ellas.

Hoy, muchos años después, he ido a los montes de Soria. He buceado entre los robles. He pasado el día buscando gállaras. Tan sólo he cogido dos docenas. He recordado el esfuerzo de mi padre para recoger cientos de gállaras y hacerme feliz. Casi medio saco. Hizo todo,  para que yo fuera feliz.

Allí, en medio del monte, he vuelto a llorar. He llorado entre robles.

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Agallas de roble. Monte Valonsadero. Soria. 1 de Noviembre de 2016. Autor: Pepe Marquina

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Suelto escrito por Pepe Marquina

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