Extracto del último artículo que me envía Julio Collado:

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“La industria alimentaria sabe que tiene que adornar muy bien sus productos para que los consumidores hagan lo propio: consumir. Así han ido apareciendo las modas de lo verde, lo natural, lo bello a los ojos y los omega 3.

Han hecho de la cocina y del comer un espectáculo al igual que han logrado en connivencia con los gobernantes de turno que las fiestas de todo tipo sean realmente un beber-cio y un comer-cio.

Porque así como ante los alimentos físicos el cuerpo tiene sus barreras (ojos, papilas gustativas, olfato, jugos gástricos e intestinales…) para distinguir y expulsar los productos tóxicos, la mente está bastante huérfana para saber discernir entre lo conveniente y lo perjudicial.

Por eso, los productos tóxicos como la fe del carbonero, el odio al forastero, el miedo a lo desconocido, la violencia como medio de resolver los conflictos, la intolerancia, las recetas milagrosas, el consumismo individualista, el sálvese quien pueda y la cortedad de miras,  siguen anidando peligrosamente en el cuerpo social”.

.intolerancia

Suelto escrito por Pepe Marquina

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