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Siempre quise ser fotógrafo. Desde pequeñito era mi mayor ilusión.

Hay que reconocerlo, el fotógrafo es el que manda. En las bodas el fotógrafo es el que coloca, orienta y distribuye. Dice cómo se colocan los novios y les dice cuándo y cómo se tienen que coger, recoger y besar. La novia le guiña el ojo al fotógrafo y el marido es el invitado a la ceremonia.

El fotógrafo provoca sonrisas en los comensales a boca llena, es el testigo de los equilibrios que hacen los invitados en la hora del cubata, deja constancia de las posturas fisiológicas en los bailes de los sesenta…

Hay muchos fotógrafos que se han pasado a la política. Siguen con la misma filosofía: “El que se mueva, no sale en la foto”.

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Suelto escrito por Pepe Marquina

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