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No hay que mentir -nos decían de niños-, es una cosa muy fea.

Hoy “mentimos para engañar y para engañarnos, para justificarnos, para exagerar méritos, para aminorar fracasos, para protegernos, para evitar las consecuencias, para ocultar emociones, por temor, por envidia, por miedo, para ser aceptados, para evitar conflictos,”

mentiras.Mentimos  “por rutina, por convención social”.

¿Es verdad que mentimos “hasta doscientas veces al día”?

Si adivinas quién dice lo entrecomillado, te digo la verdad.

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Suelto escrito por Pepe Marquina

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