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A veces Julio Collado me asusta un poco con sus artículos. ¡Son tan reales!:

“Hace unos días la vida me hizo una de sus jugarretas.

Enfrascado en los graves problemas que aquejan al mundo, desde la sequía al hambre, y la infame injusticia que significa las diferencias entre unas personas y otras, me di de bruces con el divorcio de mis ojos.

Y como siempre que esto sucede lo mejor es acudir a un mediador matrimonial, no tuve más remedio que acudir a Urgencias. La cosa pintaba mal.

Ya es difícil mirar al mundo e intentar comprenderlo usando al unísono los dos “luceros” como canta Mercedes Sosa en Gracias a la vida 

(“Gracias a la vida que me ha dado tanto/: Me dio dos luceros que, cuando los abro,/ perfecto distingo lo negro del blanco/ y en el alto cielo, su fondo estrellado/ y en las multitudes, el hombre que yo amo”)

como para interpretar dos visiones totalmente enfrentadas. Así es que allí, al Hospital, llegué buscando remedio a mi borrachera de imágenes. Era domingo y de mañana y hubo suerte.

Nada más llegar, me recibieron las manos expertas y amables, siempre amables, de las auxiliares y enfermeras. Después, médicas y médicos. Y la tranquilidad de estar al cuidado de trabajadoras y trabajadores competentes. Y el agrado de ver sonrisas muy a menudo. Pienso ahora que, quizás, las sonrisas no curen del todo el cuerpo, pero sin duda ayudan un montón”.

Afortunadamente Julio está en casa y en plena forma. Cuídate mucho.

.mercedes sosa

 

Suelto escrito por Pepe Marquina

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