.campo de futbol juan de austria

El Ayuntamiento de mi ciudad quiere sustituir un campo de fútbol de toda la vida, rodeado de árboles,  por aparcamiento en superficie para coches. Esta carta se la he enviado a mi Ayuntamiento:

LOS ÁRBOLES DEBEN MORIR DE PIE

Con todos mis respetos me dirijo a la autoridad competente en la materia que nos ocupa.

Como vecino, conocedor de la situación y con miles de kilómetros recorridos en uno de los pocos reductos ajenos a la contaminación acústica y atmosférica, como es el añorado campo de fútbol de Juan de Austria, me gustaría hacerles algunas consideraciones al uso:

anciano con bastonComo autoridad competente, que me consta que lo son, no permitan que los ancianos del lugar que pasean a tres patas por el hermoso y casi sin par entorno del antiguo campo, no permitan repito, librarles de las interferencias de los automóviles, de los ruidos de motor y claxon y de la ingente cantidad de gases contaminantes que esas máquinas de hierro vierten allá por donde se les permite circular.

No permitan que este antiguo campo de fútbol siga siendo un reducto y un refugio de bien para las personas de todas las edades que acuden a él para liberarse de ruidos, de coches, y de otras contaminaciones.

niñosjugandoNo permitan la paz en estos escasos metros cuadrados de tranquilidad, en esta isla sin más ruidos que los de los niños felices cuando entran y salen de los colegios. Inunden ese escaso remanso de calma y tranquilidad,  de coches que hagan rugir sus motores a cualquier hora del día o de la noche, en verano o en invierno, con frío o con calor.

No permitan que los ancianos sean felices en esta isla mínima. No permitan que personas mayores y jóvenes disfruten de la  molicie del ocio. Róbenles esa tranquilidad y esa paz inundándoles con la mecánica de cientos y cientos de caballos en forma de potencia de los motores.

No hagan caso cuando alguien les diga que los políticos tenían que ser primero ancianos para luego tener un mínimo de comprensión en su trato hacia ellos, como si ellos nunca fueran a pasar por ese plano inclinado de la vida que es la tercera edad.

Señores políticos, no se dejen engañar. George Porter dijo que el futuro de la humanidad está en el árbol. ¡Mentira!, no se lo crean. Los árboles sólo sirven para crear oxígeno y dar sombra en los duros veranos al sol. Hay que sustituir los árboles por coches, y cuántos más coches, menos árboles. Contribuyan al animalismo urbanístico y eliminen  los espacios libres de la ciudad, los espacios de ocio, de paseo, deportivos y de entretenimiento. Cemento, cemento y cemento. Y coches, claro.

Señores políticos y representantes del pueblo. Si por la tercera edad no han pasado, pero sí han sido niños algún día, no permitan que un solo niño de los presentes que atraviese el campo sea feliz y descuidado. No permitan que se abandonen al relax y a la concupiscencia de los sentidos. Ustedes tienen la obligación de acercar el coche al niño, para que el niño sea consciente de que está entre coches. El niño, ya desde niño, no se puede dormir en su camino al cole y a casa creyendo que está libre de coches. No les permitan esa felicidad transitoria. Bien saben ustedes que al salir por cualquiera de las calles que desemboca en  la constante taladradora de coches sin cesar, los niños deben vivir en un continuo estrés. ¡Contribuyan a ello!

No permitan crear campos de juego para los niños; que utilizen los juegos de ordenador para  que florezca la industria de esos juegos, aunque luego los haga  violentos. Que los niños no jueguen al aire libre que luego se aficionarán al deporte y pondrán en riesgo a las multinacionales de productos insanos.

Señores políticos,  aprovechen todos los metros cuadrados para que los coches formen parte de la geografía de este recinto sin par,  dotado de una tranquilidad que no es digna del siglo XXI. Por faniños juegosvor, cemento, calles y coches.

No permitan la creación de pulmones para la ciudad. No sean paleolíticos. Las constantes lluvias con las que el cielo nos premia hace que el aire atmosférico sea perfectamente respirable y evita que niños, ancianos y jóvenes tengan problemas respiratorios que tengan que ser tratados en los hospitales.

Por favor señores representantes, no hay derecho a que día tras día disfrutemos de tan salutíferos aires procedentes de las incesantes lluvias. No les voy a pedir, aunque me sigue constando que lo pueden hacer, que elijan entre detener tanta y tanta lluvia o crear espacios verdes, verdes y más verdes. No voy a ser tan ruin de ponerles en esa disyuntiva, a ustedes que pertenecen a otro estado estratosférico y tienen otra visión de la jugada. Visión distinta de los que hacemos las tres en raya día sí y día también por el antiguo campo de fútbol.

Por favor no caigan en la trampa de dejar espacios libres para el solaz de las personas de cualquier edad. Algún día, cualquiera de ustedes, cargado de años y de razones, podrá pasear entre el antiguo campo de fútbol y las nuevas tecnologías automovilísticas y podrán  comer la contaminación con cuchillo y tenedor. No se priven de semejante placer. Empiecen a construirlo cuanto antes.

Como decía John Lennon, demos una oportunidad a la naturaleza.

.Juan de austria- alcala de henares

Relato breve escrito por Pepe Marquina

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